Después de 3 meses de haber pisado tierras ecuatorianas, la Expedición Tahina-Can Bancaja sigue su estela y su camino. Preparando ya el viaje del próximo año, cuya información se dará a conocer en breve, seguimos acumulando fotos para recordar el viaje por Ecuador.
La Expedición Tahina-Can Bancaja 2009 regresó la pasada semana de su periplo por tierras de Ecuador y el Amazonas. Un total de 60 estudiantes de todas las carreras y universidades españolas han participado en este proyecto académico organizado por el Gabinete de Comunicación y Educación y Bancaja.
La segunda tarde en el Amazonas sirvió para poner a prueba la destreza y capacidad de trabajar en equipo de nuestros expedicionarios. Troncos de madera, algunas cuerdas y, con suerte, algún remo, fueron los materiales con los que trabajaron los tahinos.
El verdadero contacto con la naturaleza llegó gracias a la visita del Pailón del Diablo. Una gran cortina de agua que guarda una gran sorpresa tras sus espaldas.
Primer paseo por la selva. Primeros insectos, primeros incidentes, primeras impresiones de los tahinos. La Expedición Tahina-Can Bancaja llega a la selva amazónica entre nervios, ilusión y con los sentidos dispuestos a captar cada sonido.
Los expedicionarios salieron del campamento una vez más para realizar una visita a una familia quechua. Después del almuerzo, los tahinos se subieron de nuevo a la canoa. Tras unos minutos, llegaron a su destino a través del río Napo.
Los 60 expedicionarios de Tahina-Can Bancaja han ascendido hasta el primer refugio del volcán, situado a 4.800 metros, y un grupo más reducido ha ascendido hasta los 5.000 metros llegando al hielo del Cotopaxi.
En el afán que persigue Tahina-Can Bancaja para que los expedicionarios conozcan a fondo el país que visitan, Ecuador, los participantes han tenido un encuentro con el Ministro de Cultura, Ramiro Noriega, quien ha afirmado que “la cultura sucede siempre, porque siempre estamos siendo y a la vez siempre estamos dejando de ser".
Aventura, polvo, emoción, velocidad, sol. paisajes, fauna, flora, viento, agua... y como no, caídas y diversión. Todas ellas se dieron cita en el descenso en bicleta que realizaron los tahinos desde la laguna Cuicocha hasta el poblado de Cotacachi.